Cargas llevadas al acceder a o evitar un desvío judicial

Una estudiante universitaria de calificaciones perfectas proveniente de una familia que se oponía fuertemente al sexo antes del matrimonio y al aborto por sus creencias religiosas. Estaba tan desesperada por no decepcionar a sus padres que condujo cientos de millas desde Minnesota, donde había una ley de involucramiento de padres, hasta una clínica de Illinois para poder tener un aborto sin quedar mal con sus padres.

Una joven vivió en un pueblo donde únicamente había un autobús que iba al juzgado cada día. Ella llegó a la estación de autobuses a tiempo, pero tuvo que ir al sanitario debido a sus achaques. Mientras estaba en el baño, el autobús se fue. Determinada en no perder su audiencia lo cual la obligaría a retardar su aborto, se fue pidiendo aventones durante 40 millas hasta el juzgado, algo que nunca hubiera hecho antes.

Otra joven no tenía a nadie en quien confiar para que la llevara al juzgado, y no tenía acceso a un auto, autobús o tren. Su única opción era tomar un taxi alrededor de 80 millas hacia el juzgado, que fue justamente lo que hizo. Desafortunadamente, el taxi era mucho más caro de lo que había esperado y no tenía suficiente dinero para llegar al juzgado. Cuando se quedó sin dinero, a una buena distancia del juzgado, tuvo que bajar del taxi en la próxima estación del metro. Asustada y desconociendo una ciudad extraña en la que nunca había estado, esta ingeniosa joven se las arregló para llegar al juzgado. Debido a que se vio obligada a gastar gran parte de su dinero en el transporte, sin embargo, ya no pudo pagar el aborto sin tener que pedir un préstamo.